Por Odil Beato Hernández
A ese titular me dan muchos deseos de agregarle una vulgar “mala palabra” porque cómo es posible que tantas mujeres en sus redes sociales estén justificando la muerte de esta mujer con “falta de amor propio”.
Realmente he estado concentrada en mi trabajo sin tiempo de hurgar en las noticias de este fin de semana. Sin embargo, me mantengo muy activa en mis redes sociales y leyendo una publicación de la periodista Aracelis Ureña me encuentro con este comentario escrito por una mujer: “yo pienso que mientras la mujer no se ame ella misma estos casos seguirán pasando…”.
Y el comentario es más largo, donde esa fémina asegura que Anibel fue la culpable de que el padre de sus hijas la haya asesinado. Yo no pude evitar responder el comentario y la impotencia me llevó a querer expresarme sobre el asunto. Porque es que no es sólo esa opinión son muchas personas opinando pero de ahí a que culpemos a la víctima de su desgracia…co&$zz@
Otra mujer opinó que “el problema también está en quien escogemos para relacionarnos…”. Oh Dios! Pero dígame cuáles son las características del hombre que debemos elegir para relacionarnos o casarnos. Dígame cuáles son los que matan y cuales no. Porque según su comentario la mujeres “debemos de evaluar la salud mental del hombre que elegimos y no la salud de sus bolsillos”, señora mujer femenina…oh Dios…no vuelva a opinar Carajooooo!
Pero mujeres ¿hasta cuando? ¿Hasta cuando nos vamos a atacar entre nosotras mismas? ¿Hasta cuando mataremos a nuestras mujeres después de muertas?
¿Anibel no se amaba ella misma? Le estuvo corriendo a la muerte, pidió auxilio, intentaba encontrar una salida. Las mujeres debemos estar más que preocupadas, deberíamos estar apoyándonos, reuniéndonos en grupos diferentes para más que apoyarnos proponer soluciones, escuchar a las demás, preocuparnos por cuantas mujeres hay en nuestro entorno viviendo bajo algún tipo de violencia porque aparentemente el divorcio es una puerta a la muerte, negarse a corresponderle a un hombre también, salir embarazada de un chico rico irresponsable igual, salir del trabajo sola por la noche peor y así una lista interminable de razones que “nos hacen culpable” de que nos quieran matar”.





