Por Gerardo Sena
Hoy deseo levantar mi voz en honor a una figura emblemática de nuestra comunidad: el dominico–judío René Arena, un verdadero tesoro cultural que ha dejado una huella profunda en la historia musical de Sosúa.
Hago un llamado respetuoso al Ayuntamiento de Sosúa, a sus regidores y a nuestro alcalde, Wilfredo Olivences, para que se considere otorgar un reconocimiento público en vida a un hombre que vivió, trabajó y aportó inmensamente a este municipio.
René dedicó su vida a la música y a la cultura de nuestro pueblo. Con sus canciones —muchas adelantadas a su época— marcó una generación. No es un secreto que fue él quien introdujo por primera vez la guitarra eléctrica en la bachata, un hito que más tarde sería popularizado por artistas como Juan Luis Guerra.
Pero el pionero, el primero en abrir ese camino, fue René Arena.
Las generaciones de los años 80, 90 y 2000 disfrutaron el talento del famoso Conjunto Arena, agrupación liderada por él y que amenizó cientos de fiestas tanto en Sosúa como en diversas localidades del país.
Hoy, René camina por las calles del Batey, compartiendo su historia con turistas, visitantes y con todo aquel que desea escuchar la trayectoria de un hombre que entregó lo mejor de sí a este municipio.
Por todo esto, reitero mi llamado al Ayuntamiento de Sosúa, a los regidores y al señor alcalde, para que valoren la importancia de otorgar un reconocimiento público en vida a nuestro querido René Arena.
Estoy seguro de que él, su familia y muchos ciudadanos —dentro y fuera del país— se sentirán profundamente orgullosos de un gesto que no es más que justicia para quien verdaderamente lo merece.
Gracias de antemano.
Que este llamado sea atendido con la sensibilidad que demanda la historia cultural de nuestro pueblo.








