miércoles, abril 22, 2026
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Las 60 balas que detuvieron a Trujillo un 30 de mayo de hace 60 años

Si la piedra hablara, un recoleto banco de granito del patio del Museo Memorial de la Resistencia Dominicana contaría cómo se preparó uno de los lances más trascendentes de la historia del país, el magnicidio del sanguinario dictador Rafael Leónidas Trujillo el 30 de mayo de 1961.

Muchas noches dio asiento a Antonio de la Maza y Juan Tomás Díaz, dos de los hombres que urdieron el plan para dar muerte al tirano: el “ajusticiamiento”, como se conoce al plan que llevaron a cabo los denominados “Héroes del 30 de mayo”.

Los Héroes del 30 de mayo

Conformaban el grupo el propio Antonio de la Maza, Antonio Imbert, Amado García Guerrero, Salvador Estrella, Huáscar Tejeda, Pedro Livio Cedeño y Roberto Pastoriza, congregados de forma repentina después de que otro de los conspiradores, Miguel Ángel Báez, confirmara que Trujillo se les pondría a tiro esa noche.

Sesenta impactos recibió el Chevrolet azul de Trujillo, siete el cuerpo del dictador.

Manuel Tejeda, hijo de Huáscar, y Carlos Báez, sobrino de Miguel Ángel, compartieron con Efe el relato de lo acontecido hace 60 años exactos.

El “ajusticiamiento”

El pueblo dominicano vivió 30 años bajo el régimen del terror conocido como la era Trujillo. Gobernó de 1930 a 1938 y de 1942 a 1952, y utilizó a presidentes títeres de 1938 a 1942 y de 1952 a 1961 para seguir ejerciendo el poder.

Hasta que, a las 9.45 de la noche del 30 de mayo de 1961, su vehículo fue emboscado y tiroteado en el kilómetro 9 de la carretera de Santo Domingo a San Cristóbal.

Ese día era martes, pero era los miércoles cuando el tirano acostumbraba a pasar por ese lugar, de modo que hubo cierta precipitación en la ejecución del plan.

Los atacantes estaban distribuidos en tres vehículos, el primero tenía la misión de iniciar el ataque y los otros dos debían interceptar el carro de Trujillo. A su paso junto a los ajusticiadores comenzaron los disparos y una persecución, quedando rezagado uno de los automóviles.

En pleno tiroteo, con los vehículos ya detenidos, el conspirador Pedro Livio Cedeño se dirigió al carro del dictador pero, al abrir la puerta para sacarlo, Trujillo disparó y lo alcanzó en el vientre con un tiro que lo lanzó hacia atrás.

Desde el suelo, Cedeño pudo ver como el sátrapa, a pesar de estar ya malherido, logró apearse y caminar “dando tumbos”. Entonces voceó: “¡Huáscar, se va, tírale el carro encima!”, y así ocurrió. Trujillo cayó al pavimento. “Este guaraguao (ave rapaz) no come más pollo”, dijo Antonio de la Maza tras rematarlo de un disparo en el mentón, según la narración de Tejeda.

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