EN EL 2011 LLEGÓ A PUERTO PLATA EN UNA EMBARCACIÓN EN BUSCA DE LIBERTAD Y ALCANZAR SUS SUEÑOS, UNA DÉCADA DESPUÉS RETORNÓ Y SE REENCUENTRA CON SU CARRERA
En el 2011, Henry Urrutia conoció a su llegada a Dominicana lo que es ser una persona libre, una década después, en la misma nación, se reencontró con su carrera y agregó un ingrediente más, probó el champagne de ser un campeón.
Como decenas de inmigrantes cubanos había arribado al país por Puerto Plata, en una de esas maltrechas embarcaciones, en busca de continuar su desarrollo en el béisbol y alcanzar una firma para el profesionalismo. En su caso, finalmente la consiguió con los Orioles en el 2013.
Había llegado a Dominicana con magníficas credenciales, cuatro campañas seguidas superando la marca aristocrática, la última con un robusto .397 (305-121) actuando para los Leñadores de las Tunas en el béisbol de Cuba.
“Le debo mucho a Dominicana, aquí encontré la libertad, fui uno de muchos cubanos que lo arriesgaron todo, hasta la vida en busca de alcanzar un porvenir y tras llegar a salvo, aquí me acogieron como a muchos de mis compatriotas”, expresó Urrutia durante las prácticas de los Gigantes previo al choque del pasado lunes.
“Mi gran sueño era firmar, en Dominicana estaban instaladas todas las franquicias de Grandes Ligas y recuerdo que en aquellos días me ayudó mucho Yoenis Céspedes. Desde entonces, ya tu sabes todo lo que ha pasado, por eso es que siento un amor especial por esta nación, con la que he mantenido un gran vínculo”, sostiene.
Agrega que permanecer en el país le ayudó a desarrollarse como pelotero y consiguió su firma para el profesionalismo con Baltimore, equipo con el cual en el mismo primer año promedió un robusto .347 (314-109), actuando de inmediato entre Doble A y Triple A.
Segunda experiencia con los Gigantes
Para Urrutia resulta una gran bendición el retornar y vestir por segunda vez la camiseta de los Nordestanos. “Estoy super contento de volver a reunirme con los muchachos, me encantó mucho el jugar aquí y más aún de la forma en que nos compenetramos”, resalta el cubano de 35 años, nativo de las Tunas, en Cuba.
“Me dieron la oportunidad de jugar otra vez y esto lo agradezco en grande, integramos un muy buen grupo, sin egos, una gran combinación de peloteros de Grandes Ligas y prospectos, nos comportamos como una verdadera familia”, sostuvo.





