Santo Domingo. – El secretario general de la ONU, António Guterres, afirmó este miércoles en República Dominicana que restablecer la seguridad en la vecina Haití es una prioridad «absolutamente esencial» para ese país y para la región.
«Nosotros, todos, queremos restablecer la seguridad en Haití. Es absolutamente esencial para Haití y para la región el restablecimiento de la seguridad en Haití, que permita una evolución política después, con elecciones, y que permita la integración de Haití en la comunidad internacional», señaló Guterres.
Estas declaraciones las dio el secretario general de Naciones Unidas a la prensa tras reunirse con el presidente dominicano, Luis Abinader, en el Palacio Nacional.
Apoyo dominicano a la fuerza antipandillas
Guterres agradeció «profundamente» la cooperación del Gobierno dominicano para la creación de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, por sus siglas en inglés), aprobada por las Naciones Unidas para enfrentar a las bandas armadas haitianas y que estipula un máximo de 5.500 agentes de varias naciones.
República Dominicana y la ONU «compartimos una visión que es de total prioridad en este momento para reforzar el combate contra las gangs (pandillas) y para restablecer un mínimo de seguridad en Haití, que permita una evolución política positiva», afirmó.
En una visita el martes a Haití, Guterres advirtió que el país «atraviesa la crisis más severa del hemisferio occidental», donde 6,4 millones de personas necesitan ayuda humanitaria.
Guterres también alertó sobre la crisis alimentaria que atraviesa el país caribeño, donde «alrededor de 6 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria severa».
Muertos, heridos y control de bandas
Según datos de la ONU, la violencia en Haití causó, en los primeros cinco meses del año, al menos 2.310 muertos y 1.106 heridos. Las bandas armadas dominan cerca del 75 % de la zona metropolitana de Puerto Príncipe.
Además, de acuerdo con la Oficina de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, en ese período, las bandas perpetraron al menos 99 secuestros; 699 personas, especialmente mujeres y niñas, fueron víctimas de violencia sexual, y cientos de menores siguen en manos de redes de trata.






