En el momento más crítico, apareció el dominicano Al Horford en el primer juego de Play-in.
- Este viernes los Warriors se miden ante Phoenix, otro partido de muerte súbita.
A vida o muerte. Así se presenta el duelo de este viernes entre los Golden State Warriors y los Phoenix Suns, un partido que definirá quién se queda con el octavo puesto de la Conferencia Oeste y avanza a los playoffs para enfrentar al Oklahoma City Thunder.
Pero si Golden State llegó con vida a este compromiso, mucho tiene que ver con el impacto de un dominicano en el momento más crítico.
Cuando el reloj re reducía, el marcador se escapaba y la temporada parecía desvanecerse, apareció Al Horford.
El veterano de 39 años firmó uno de esos cuartos que redefinen partidos -y temporadas- al encestar cuatro triples en los últimos minutos del juego ante los Los Angeles Clippers, liderando una remontada que terminó en victoria 126-121 para los Warriors.
Golden State llegó a estar abajo por 13 puntos en el último cuarto, pero cerró el partido con un demoledor parcial que cambió completamente el panorama. Y en medio de esa ráfaga, Horford fue el protagonista inesperado: pasó de tener apenas dos puntos a encenderse desde el perímetro y voltear el juego en cuestión de minutos.
Su actuación no solo levantó al equipo, sino que también cambió la narrativa de una noche que parecía sentenciada.
Mientras Stephen Curry lideraba con 35 puntos, fue Horford quien inclinó la balanza en el cierre, castigando cada espacio que dejó la defensa rival y demostrando que la experiencia todavía pesa en escenarios de alta presión.
Ahora, con ese impulso, los Warriors se juegan el todo por el todo en Phoenix.
Del otro lado estará un equipo cargado de talento ofensivo, encabezado por Devin Booker, junto a piezas como Dillon Brooks y Jalen Green, en un conjunto que también busca evitar el fracaso de quedar fuera de la postemporada.
Golden State, sin embargo, apuesta a algo más que nombres. Cuenta con la experiencia de una base que ha vivido múltiples escenarios de eliminación, Curry.
También tiene Draymond Green y el propio Horford, además del aporte ofensivo de Kristaps Porzingis.
No es la primera vez que este núcleo enfrenta situaciones límite. En la última década, los Warriors han construido una identidad basada en responder cuando la presión es máxima, protagonizando remontadas y victorias improbables en escenarios de playoffs y finales.
Esa memoria competitiva es, quizás, su mayor arma de cara al duelo de este viernes.
Porque más allá del talento, Golden State ha demostrado que sabe jugar este tipo de partidos. Y cuando el margen de error desaparece, contar con veteranos capaces de decidir -como lo hizo Horford- puede marcar la diferencia.





