Por Milton Camacho
Illinois, Chicago.-Con un emotivo acto cargado de espiritualidad y tradición, Angie S. Guevara Arauz celebró sus 15 años en la iglesia Roca de Salvación, en Chicago, Illinois, rodeada de familiares, amigos y miembros de la congregación. La ceremonia destacó por su solemnidad, la calidez de los gestos y la participación activa de todos los asistentes en este momento especial de la joven.
La quinceañera es hija de los pastores Domingo Guevara y Marianela Arauz, quienes expresaron su agradecimiento por el respaldo de la comunidad y resaltaron la importancia de la fe en la formación y crecimiento de su hija. Desde tempranas horas, el templo recibió a los invitados, quienes acudieron a compartir una velada cargada de símbolos, tradición y afecto.
El espacio estuvo decorado con esmero, combinando elegancia y sobriedad. Las mesas, organizadas por nombres, reflejaron el cuidado en la planificación y facilitaron el orden del evento, contribuyendo a crear un ambiente cálido y festivo.
Uno de los momentos más destacados fue el desfile de las damas y chambelanes, quienes avanzaron por el pasillo central dedicando versículos bíblicos a Angie, un gesto que añadió un profundo significado espiritual a la celebración.
Como dicta la tradición, el padre realizó el cambio de zapatos, simbolizando el paso de la niñez a la juventud, y entregó la última muñeca, representando el cierre de una etapa llena de inocencia. Por su parte, la madre obsequió una Biblia, reafirmando la importancia de la fe como guía en los años venideros.
La ceremonia se vivió en un ambiente de gratitud y adoración, amenizada con emotivas alabanzas. Los invitados se acercaron a felicitar a la homenajeada y, en un gesto lleno de generosidad, la familia decidió que, en lugar de obsequios, las contribuciones se destinaran a apoyar los estudios universitarios de Angie, provocando la emoción de todos los presentes.
El evento culminó con un delicioso buffet preparado por la familia y allegados, quienes ofrecieron una selección de platos tradicionales y postres especiales para la ocasión.
La convivencia final permitió a los asistentes compartir anécdotas, fotografías y palabras de afecto, cerrando así una noche inolvidable para la quinceañera y sus seres queridos.
Una noche de fe, amor y tradición que quedará en la memoria de todos los presentes.











